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Diciendo adios a alguien que usted quiere

La muerte es parte normal e inevitable de la vida de todo ser humano. Sin embargo pocos de nosotros estamos preparados para tratar de una manera efectiva con alguien que está cerca de la muerte. A menudo nos sentimos sin poder e incapaces, con un sentido de que hay muy poco que podamos hacer durante este tiempo.

El SIDA ha hecho que mucha gente tenga que confrontar la muerte y la posibilidad de morir antes de lo que se hubieran esperado. A menudo esta enfermedad corta la vida a personas en los momentos más preciados de sus vidas, frecuentemente antes de que tengan la oportunidad de realizar sus sueños y esperanzas. Esto causa una tristeza muy profunda.

Enfrentar la muerte de una persona querida requiere una capacidad especial para aceptar y ajustarse a la realidad. ¿Cómo enfrentamos el tener que despedirnos de una persona con la cual hemos compartido y a la que queremos?

El tiempo es muy importante. La muerte destruye la ilusión de que siempre tendremos tiempo. El final de la vida es momento de tratar de limar asperezas y de finalizar asuntos que tenemos pendientes. Use el tiempo que les quede juntos para hacer cosas que ambos disfrutan y decir cosas que se han quedado sin decir entre ambos. Déjele saber a las personas que quiere cuánto ellos significan para usted, lo que ha aprendido de ellos, y cuanto pensará en ellos. Recuerden juntos los momentos maravillosos, los graciosos y los difíciles que han compartido. Pasen tiempo juntos —ya bien sea llorando, riendo o simplemente tomados de manos. Acaricie y abrace a la otra persona. Piense que todo lo que existe entre las personas son momentos: momentos para compartir, momentos para estar cerca y para ser entendidos. Estas experiencias le proveerán bonitos recuerdos.

Es importante recordar que no existe una forma correcta o incorrecta de morir. Cada persona muere de una manera diferente, de acuerdo a sus necesidades. No todo el mundo muere en forma noble o heroica. Alguna gente muere luchando, otros se dan por vencidos. Alguien que está muriendo puede estar muy herido y puede atacar a aquellos que están cerca. Trate de entender esto y de no tomarlo como personal. La persona amada puede temer a la muerte, o aceptarla. Mucha gente muere en carácter, exactamente como han vivido. Permita a las personas queridas enfrentar los momentos finales según sus propios deseos.

La negación de la muerte es común. Si esto no hiere a nadie, no trate de quitarle esto a la persona que está muriendo. Después de todo, ¿con qué podría usted sustituir esta negación?

Morir puede ser muy diferente a lo que usted espera. Prepárese para esto y trate de no dejar que esto interfiera en su relación con la persona que está muriendo. A pesar de lo difícil que puede ser para usted, esté allí para su amigo/a.

Las personas que están cerca de la muerte aún tienen esperanzas: la esperanza de que el sufrimiento va a terminar, la esperanza de que van a ser recordados, la esperanza de una vida después de la muerte. Mantenga estas esperanzas. Ellos pueden no tener nada más en ese momento. Las personas que se están muriendo también tienen necesidades especiales. A veces necesitan planificar su propio funeral o hacer algún otro tipo de arreglo. A veces ellos necesitan dar cosas que tienen significado especial para ellos con la esperanza de mantener vivo su recuerdo. Vea si puede de alguna forma ayudar a llevar a cabo esos últimos deseos.

La tristeza que se siente al perder un ser querido es parte de un proceso de recuperación que toma tiempo. Este tiempo ofrece la oportunidad de aceptar que lo que pudo haber sido ya no será. Es tiempo para reconciliar la pérdida. Aprender a sanar uno mismo. No deje que el dolor lo asuste. El sufrimiento le puede parecer interminable, pero eventualmente usted se sentirá mejor.

La tristeza y el dolor empiezan en el momento en que conocemos el diagnóstico y continúa por mucho tiempo después de que la persona ha muerto. Aunque el ser querido ya no esté físicamente presente, sus sentimientos no desaparecen con la persona. El duelo y la tristeza que se sienten son formas de decir adiós. No los evite. Usted necesita tiempo para sentirse mejor. Los artículos de la persona que ha fallecido, como fotografías y cartas, pueden ayudar durante este tiempo. Uselos para sobrellevar estos momentos difíciles.

Cada persona siente y expresa su luto de una manera diferente, cada cual en su propio estilo y a su propio paso. Usted podría sentir alivio después de la muerte de una persona querida, especialmente si la muerte fue difícil. Usted podría no creer que la persona ha muerto verdaderamente. Muchas personas se niegan a creer que un ser querido ha muerto. La sorpresa e incredulidad inicial pueden ser seguidas de un período en el que usted se sienta abrumado, confundido, y desorganizado.

La ausencia de un período de luto después de la muerte puede ser una forma de negar la muerte de un ser querido. Aunque es normal y a veces beneficioso que exista cierto grado de negación, no permitirse pasar por el dolor y la pena puede hacer que a la larga las cosas se hagan más difíciles .

El llanto intenso es una de las expresiones más comunes del sufrimiento. Es una forma de liberar las emociones y al mismo tiempo es una forma de establecer un contacto con los demás en estos momentos difíciles. Llorar puede ser saludable y liberador, pero no todo el mundo puede hacerlo, no se esfuerce a ello si este no es su modo natural de reaccionar. Algunas personas pierden el aliento, se les hace un nudo en la garganta, suspiran frecuentemente, se fatigan, tienen dificultad para concentrarse o dormir, pierden el apetito y el deseo sexual o creen escuchar la voz de la persona que ha fallecido.

Usted podría estar muy enfadado sin realizarlo. Puede enfadarse con la persona que ha fallecido por haber muerto. Esta reacción es normal. El perdón juega un papel importante en su pena. Puede que sea necesario que usted le perdone por morir y haberle dejado. Puede que necesite perdonarse a sí mismo por todas las cosas que pudo haber hecho o hubiera hecho de manera distinta. Trate de no dirigir su enfado y su rabia a sí mismo. Está bien dejar que estos sentimientos salgan, algo verdaderamente horrible acaba de sucederle. La pérdida de un esposo/a, amante, hijo/a, padre, madre o un amigo/a cercano es una razón muy válida para sentir rabia y molestia.

Dese cuenta que usted puede estar lamentándose por las cosas buenas que usted deseaba y soñaba para la persona que ha fallecido. Como cónyuge o amante, podría ser la casa que habían planeado comprar juntos, o ese viaje especial que nunca llegaron a hacer. Como padre o madre, podría ser lo que usted soñaba para su hijo/a.

Puede que a su parecer, usted note que otros actúan de manera inapropiada. Permítales que expresen el sufrimiento a su manera.

No se inhiba de expresar su fe, religiosidad o espiritualidad. Esto puede proveerle alivio y respuestas. Los rituales tradicionales de duelo como: velorios, funerales, entierros, shiva, servicios fúnebres, lápidas y novenas, pueden rendir una función importante. Las ceremonias ayudan a aceptar la muerte más fácilmente y proveen una oportunidad para compartir su dolor con otros. No se prive de estos rituales si tienen significado para usted.

El período de duelo, inmediatamente después de la muerte, no es el momento más apropiado para hacer ninguna decisión importante. Dese tiempo para que los sentimientos de dolor y pérdida hayan pasado. Después de la muerte de un ser querido puede que necesite unas vacaciones para alejarse de todo y estar en un lugar apacible. El espacio y la distancia pueden ayudarle a sanar internamente, pero tenga cuidado de no aislarse de sus amigos, de su familia y los que viven.

No siempre se tiene control sobre las memorias. Una canción especial puede revivir viejos sentimientos. Un cumpleaños, un aniversario o un día de fiesta puede ser especialmente doloroso. Estos sentimientos son parte normal de la vida y le recuerdan que usted aún siente por la persona que ha perdido.

El momento más difícil puede ser cuando usted se encuentra solo y la pérdida se asienta. La vida vuelve a lo que era antes, sólo su ser querido ha muerto. Puede que se sienta vacío. Pero no puede continuar viviendo su vida como si la persona amada todavía estuviera viva. Esto no significa olvidar lo que sentía por esa persona: la tarea es encontrar la forma de que esa persona continúe viviendo en sus recuerdos.

Eventualmente usted llegará a un entendimiento y aceptación. El pensar continuamente en la persona amada que ha fallecido disminuye con el tiempo. Los sentimientos intensos disminuyen, y el recuerdo se hace menos doloroso. Usted renovará su interés en otra gente y en la vida en general.

Sufrir la muerte de una persona amada a causa del SIDA puede ser especialmente difícil si a otros amigos también se les ha diagnosticado. Enfrentar la muerte de varias personas puede dejarle sintiéndose atontado, agotado y sin poder asimilar la muerte de ninguno de ellos.

En todo momento, recuerde que otros pueden ayudarle. Usted tiene derecho a toda la ayuda que pueda necesitar. Este no es un momento para estar solo. Busque apoyo en un amigo, un familiar, un trabajador social, o un clérigo. Vea si hay alguna organización en su área que ofrezca reuniones de grupos de apoyo para los deudos.

Recuerde: es aceptable sobrevivir la muerte de alguien que usted ha amado.

 
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