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VIH, SIDA y la necesidad de cuidado

El VIH, como ha sido descrito anteriormente, no se transmite por contactos que normalmente ocurren en la escuela. El virus es muy frágil y es transmitido a través de los comportamientos descritos en la primera parte. Si usted no practica estos comportamientos, no tiene que preocuparse de contraer el VIH.

Pero, ¿qué ocurre a las miles de personas que ya tienen el VIH o están viviendo con SIDA? Las predicciones son alarmantes: se cree que más de un millón de personas en los Estados Unidos tienen VIH. Se estima actualmente, que toda persona en los Estados Unidos ya conoce a alguien que tiene VIH o SIDA.

¿Cómo puede uno relacionarse con estas personas? ¿Será su primera reacción evitarlos, escondiéndose en su miedo? No existe razón alguna para tener miedo y esconderse. ¿O responderá usted con cuidado y compasión, especialmente hacia aquellos que están enfermos?

Cuando personas que usted conoce se enferman, especialmente con una enfermedad seria como el SIDA, usted pudiera sentirse impotente e inadecuado. Puede ocurrir que después de decirle a un amigo enfermo "llama si necesitas algo", usted por miedo o inseguridad rehuya la llamada. He aquí algunas sugerencias que podrían ayudarlo a asistir a sus amigos enfermos:

Cuando un amigo/a tiene VIH o SIDA:

Aprenda tanto como pueda acerca del VIH y el SIDA.
No rehuya. Esté ahí para él o ella — eso le proveerá una esperanza.
Haga contacto físico. Un simple apretón de manos o un abrazo puede hacerle saber que usted todavía le quiere.
Llame y pregunte si le parece bien que le visite antes de hacerlo. Su amigo/a podría no tener deseos de recibir una visita ese día. No tenga miedo de volver a llamar y visitarle en otra ocasión. Sus amigo/a le necesita. Ahora es el momento en que su amistad puede ayudar al enfermo a mantenerse lejos de la soledad y el miedo.
Responda a las emociones de su amigos. Llore con ellos cuando lloren. Ría con ellos cuando rían. No tenga miedo de compartir estas experiencias — hacerlo es saludable.
Llame y ofrezca llevarle su comida favorita. Pregunte cuándo es el mejor momento para ir. Traiga la comida en envases desechables de manera que no haya que preocuparse de lavar platos sucios. Compartan una cena.
Vayan a dar un paseo o caminata, pero pregunte antes y tenga presente cuáles son sus limitaciones.
Ofrézcase ayudarle a contestar cualquier correspondencia con la que puedan tener dificultades.
Celebre los días de fiesta y la vida ofreciéndose a decorar su casa o su cuarto en el hospital. Incluya a sus amigos en las festividades especiales. Un día de fiesta no tiene que estar marcado en el calendario, cualquier día se puede hacer un día de fiesta.
Recuerde a los familiares y compañeros/as de su amigo/a. Aunque su amigo/a es el/la que está enfermo/a, ellos también pueden estar sufriendo. Las personas que cuidan a los enfermos también pueden necesitar un descanso de vez en cuando. Ofrézcales quedarse con la persona enferma para darles un descanso o invítelos a salir. Ofrézcase a acompañarlos. Estos también pueden necesitar a alguien con quien hablar.
Ayude a cuidar los hijos de su amigo/a.
Sea creativo: traiga libros, cintas de video, revistas, música, un afiche para la pared, o algún postre hecho en casa. Envíele tarjetas que digan que usted se interesa por el/ella. Todo esto puede ser muy importante y traer alegría.
Traiga a algún otro amigo/a que quizás todavía no haya venido a visitar.
No tenga miedo de preguntar sobre la enfermedad, pero sea sensitivo/a si su amigo/a desea hablar sobre esto o no. Alguna gente necesita hablar de su condición. Usted puede saber como se siente su amigo/a al respecto preguntando algo como: ¿te gustaría hablar de cómo te sientes? Asegúrese de no presionar a sus amigos a hablar.
Al igual que otras personas, las personas que tienen VIH o SIDA pueden tener días buenos o malos. En días buenos trátelos como haría cualquier otro día. En los días malos bríndeles atención especial, cariño y compasión.
No es necesario hablar todo el tiempo. Está muy bien sentarse juntos en silencio leyendo, oyendo música, viendo televisión o simplemente tomados de manos. Se puede expresar mucho sin palabras.
¿Puede llevar a sus amigos a algún sitio? Estos pueden necesitar transportación para ir al doctor, ir de compras, ir al banco, ver una película o cualquier acontecimiento en la comunidad. ¿Qué tal dar una vuelta a la playa o al parque?
Anime a sus amigos a tomar decisiones. La enfermedad puede causar una pérdida de control sobre muchos aspectos de su vida. No les niegue la oportunidad de tomar decisiones, no importa cuan simple o tontas puedan parecerle éstas a usted.
Prepárese para aceptar que sus amigos se enfaden con usted sin razón aparente, aunque usted haya estado con ellos y haya hecho todo lo que pudiera. Recuerde que el enfado y la frustración muchas veces se dirigen a las personas que más queremos porque es más seguro y puede ser entendido por éstas.
Mantenga a sus amigos informados sobre organizaciones, clubes, actividades y amigos mutuos. Hábleles de lo que está ocurriendo. Sus amigos pueden estar cansados de hablar de síntomas, doctores y tratamientos. Sea perceptivo a las indicaciones que éstos puedan darle al respecto.
Los amigos y amantes también son familia. Demuestrelo comportándose como un miembro de la familia y/o reconociendo la importancia de estas relaciones si usted es un familiar o un profesional de la salud.
Si usted es religioso, pregunte si puede orar por sus amigos. No tenga miedo a compartir su fe. La fe religiosa y la espiritualidad pueden ser muy importantes en momentos como éste.
No le permita a sus amigos culparse a sí mismos por su enfermedad. Esto puede ser particularmente difícil.
Ofrézcase a ayudar con la limpieza de la casa, quizás sacar la basura, lavar la ropa, fregar los platos, regar las plantas, o dar comida y pasear a los animales domésticos. Esta ayuda puede ser apreciada más de lo que usted piensa. En todo caso no haga cosas que sus amigos todavía pueden hacer. Siempre pregunte antes de hacer algo.
No sermonee o se enfade con sus amigos si le parece que éstos manejan su enfermedad en una forma que usted no cree apropiada. Puede ser que usted no entienda como se sienten y porqué toman ciertas decisiones.
No confunda la aceptación de la enfermedad con la derrota. Esta aceptación puede ayudar a sus amigos a sentirse liberados y con un sentido de su propio poder.
No permita que sus amigos y las personas que los cuidan se aíslen. Déjeles saber acerca de grupos de apoyo y otros servicios prácticos ofrecidos sin cargo alguno por organizaciones locales.
Hable del futuro: mañana, la próxima semana, el año que viene. Es bueno mirar hacia el futuro, sin negar la realidad de hoy. Es importante mantener la esperanza en este momento.
Tenga una actitud positiva. Esto es contagioso.
Finalmente, cuídese usted mismo. Reconozca su propias emociones y hónrelas. Comparta su dolor, su rabia, sus sentimientos de impotencia y por los que esté pasando, con otros amigos o en un grupo de apoyo. Recibir el apoyo que usted necesita durante este tiempo le ayudará a ser un buen amigo para sus a
 

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